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sábado, 11 de enero de 2014

El docente como mediador de aprendizaje tanto en el contexto académico como en la vida diaria.

El docente como mediador de aprendizaje tanto en el contexto académico como en la vida diaria.

1 comentario :

  1. El proceso de mediador es sumamente complejo, y cambia de una persona a otra debido a que cada sujeto es único en su forma de aplicar procedimientos, así como lo es el aprender, enseñar y aplicar estrategias, que está determinada por diversos factores producto de experiencias previas, características y necesidades intelectuales, así como la manera que se adquieren los conocimientos.
    En la gran responsabilidad que implica el ejercicio de la docencia, el educador solamente tiene un porcentaje de responsabilidad en el logro de los objetivos como mediador con los educandos, con los padres y representantes, ante las comunidades educativas, entre los mismos docentes; su deber es suministrar herramientas que le faciliten el proceso de aprender. Esto, nos lleva a formular una nueva concepción del docente, como un mediador, cuya labor sería actuar entre el aprendizaje y los educandos. Y, como tal, el profesor tendría que conocer los intereses individuales de cada uno de los estudiantes, las diferencias propias, sus necesidades evolución, así como, los contextos en los que viven y se mueven (familia, comunidad, escuela, etcétera).
    Debo incluir el término mediador: Persona u organismo encargado de intervenir en una discusión o en un enfrentamiento entre dos partes para encontrar una solución. Que media a favor de alguien. En este sentido se puede decir: la Federación deportiva será la mediadora entre el club y el jugador. Pero, en la parte educativa es el docente quien en su transcurrir por actividad profesional hace que en el estudiante o los estudiantes adquieran los saberes y facilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje en ellos; mediador de ese proceso.
    Los cambios que se producen en la sociedad y que determinan el desplazamiento del modelo tradicional de formación, generan la necesidad de redefinir el papel del docente y, en consecuencia, de proponer nuevas alternativas para su formación y desarrollo profesional. De allí, la necesidad de un nuevo papel del docente que ocupe un lugar destacado en la retórica y en la práctica educativa actual, ante la necesidad de construir nuevos modelos de formación y de renovar las instituciones. Se asume que el nuevo docente desarrolla una pedagogía basada en el diálogo, en la vinculación teoría-práctica, la integración familiar, la interdisciplinariedad, la diversidad y el trabajo en equipo; que es capaz de tomar iniciativas para poner en marcha ideas y proyectos innovadores; que desarrolla y ayuda a sus alumnos a apropiarse de los conocimientos, valores y habilidades necesarios para aprender a conocer, a hacer, a convivir.
    Asimismo, incorpora a su práctica el manejo de las nuevas tecnologías tanto para la enseñanza en el aula y fuera de ella como para su propio aprendizaje permanente. Además, debe ser percibido por los estudiantes a la vez como un amigo y un modelo, alguien que les escucha y les ayuda a desarrollarse.
    En otros términos, el docente debe actuar como mediador del aprendizaje, ubicándose más allá del modelo de informador y explicador del modelo tradicional. Esto supone que pueda seleccionar adecuadamente los procesos básicos del aprendizaje en cada materia y subordinar la mediación a su desarrollo, a través del uso de estrategias cognitivas y metacognitiva, y en todo momento debe ser innovador de esas estrategias aplicadas.

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